La Historia de un Ícono del Diseño: Las Sillas Acapulco

Un mueble que es símbolo del glamour del puerto de Acapulco y un ícono del diseño mexicano.

Ser padre es una de las mayores excusas para saltarse el gimnasio. Cuántas veces habremos escuchado eso de “con lo que pesan estos niños ya cuenta como hacer pesas” o “con lo que corro detrás de ellos en el La Silla Acapulco es uno de los diseños más reconocidos del siglo XX y, como su nombre lo indica, nació en nuestro país. Se desconoce quién o quiénes la concibieron, pero sí se sabe cuándo y dónde. Este excéntrico mueble se popularizó en la década de los 50 del siglo pasado y, se sabe, debe su nombre al legendario Resort Pacífico Acapulco, un legendario resort que se encontraba junto al famoso acantilado “La Quebrada”, lugar visitado por diversas celebridades de la época de oro del puerto guerrerense.

Por más raro que hoy parezca, a mediados de siglo pasado Acapulco era unas de las playas más glamorosas del mundo, donde podían verse vacacionando a actores y artistas de la talla de Tom Jones, Frank Sinatra, Sammy Davis Jr., Elizabeth Taylor, Sean Connery (en sus años Bond), Farrah Fawcett, Richard Burton, Donna Summer, Gloria Gaynor,  Kirk Douglas, Ava Gardner, y Barry White, por mencionar sólo algunos; John F. Kennedy y Jackie pasaron ahí su luna de miel. En la década de los 60, con el auge del turismo en este puerto (en gran parte promovido por los famosos visitantes), la Silla Acapulco se convirtió en una pieza clásica para todas las terrazasy playas de Acapulco.

Los artesanos mexicanos que la diseñaron buscaban un asiento que dejara pasar el aire y aminorara el calor tropical de la zona, algo fresco para sentarse. Entonces formaron el cuerpo de la silla con fierro y posteriormente lo recubrieron con hilos de plástico tejidos. Así nació la famosa Silla Acapulco, también conocida como “silla huevo” o “el satélite”.

Una parte importante de la producción de diseño mexicano está influenciada por el arte popular. Los artesanos mexicanos conciben y crean objetos necesarios para el buen desempeño de las actividades cotidianas. Su trabajo anónimo y colectivo ha creado un vasto repertorio de objetos de uso cotidiano, referido frecuentemente bajo el concepto de “diseño vernáculo”. Los muebles artesanales como el equipal, las hamacas y los petates, son ejemplos de esta clase de diseño y continúan siendo utilizados no sólo por las comunidades que los fabrican, sino por la mayoría de los sectores sociales urbanos que los adoptan por su comodidad, practicidad y valor simbólico nacional.

Este diseño ha disfrutado de un éxito continuo durante casi cinco décadas y, a pesar de haber sufrido ciertas modificaciones en pro de la resistencia y la comodidad, éste ha sabido sobreponerse al paso del tiempo. A diferencia de las terrazas donde este asiento brilló —la mayoría hoy desaparecidas o en el completo abandono—, la silla hoy sobrevive como un recuerdo del glamour de la época dorada de Acapulco. A la fecha, la Silla Acapulco represente un momento de auge del país y a la vez es un ícono del diseño mexicano.

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